¿Qué ha supuesto para mi jugar a balonmano en Maristas Málaga?

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Hay firmas que nos suponen una alegría especial, y ésta es una de ellas. Álvaro Cabello, antiguo alumno de nuestro centro y jugador de balonmano, deporte que sigue practicando al más alto nivel enrolado en las filas del Trops Málaga. Si estuviésemos en el fútbol inglés, hablaríamos de él como un «one-club man», ya que vivió toda su etapa colegial defendiendo nuestros colores y nuestro escudo y con hitos tan importantes como disputar la semifinal del campeonato de España ante el F.C. Barcelona. Muchas gracias, Álvaro, por tus palabras. De ellas se desprende cariño y aprendizaje durante todos los años que estuviste con nosotros. Para nosotros fue un auténtico placer ayudarte en tu formación como deportista y como persona, que es más importante. Disfrutad de su artículo.

 

He tenido la gran suerte de haber pertenecido a un colegio donde se respira solidaridad, compañerismo, deporte, amistad, educación… En mi caso quería hablaros de lo que ha supuesto para mí jugar a balonmano durante 10 años en Maristas. No sé a ciencia cierta la razón por la que elegí el balonmano, supongo que, porque mis hermanos mayores jugaban y me gustaba ir a verlos los sábados, aunque no tenía mucha idea de cómo se jugaba.

Explicar todo lo vivido durante tanto tiempo es casi imposible, pero sí que recuerdo que todo empezó en el patio de arriba entrenando con mi grupo de amigos con solo 8 años y terminó jugando unas semifinales del campeonato de España Juvenil que acabaría ganando el FC. Barcelona. Al mirar atrás, ahora con 23 años lo volvería a repetir todo desde el principio. En ese momento cuando decidí apuntarme no era consciente de todas las experiencias y beneficios que me aportaría el ‘’simple’’ hecho de jugar a balonmano.

A día de hoy no concibo haber tenido un desarrollo como persona sin deporte. El balonmano en Maristas me ha aportado muchísimos valores (sacrificio, entrega, solidaridad con el compañero, disciplina, diversión, superación…) y salud tanto física como mental. Si tuviera que destacar 2 valores serían: sacrificio y adaptación.
El sacrificio a base de entrenar día tras día, hiciera frio, calor, lloviera o la época del año que fuera. Todavía recuerdo las pretemporadas de doble sesión en Gibralfaro en plena navidad o en el paseo marítimo en agosto…

Cuando hablo de adaptación es el simple hecho de formar parte de un equipo donde cada jugador es una persona diferente y todos lucháis por un mismo objetivo, donde tienes que aceptar las derrotas, convivir con lesiones, organizarte horarios para estudiar… al fin y al cabo ser flexible a los pros y
contras que te pone la vida. El colegio y el balonmano han sido un pilar fundamental para mi formación personal y sobre todo un conjunto de vivencias y experiencias que nunca olvidaré, construyéndome ladrillo a ladrillo como persona.